Google no tiene razón, tampoco la verdad

Posicionamiento digital de perfiles políticos.

Caso Cristina Fernandez de Kirchner. 

Google es entre otras cosas un motor de búsqueda que desarrolló decenas de negocios digitales: Google Drive, GSuite, DoubleClick, GoogleAds etc. Sin embargo, cuando mencionamos a la empresa estadounidense todos tenemos en el top of mind: El buscador, donde podemos saciar la necesidad de saber respecto a un tema o palabra despejando una duda a un click de distancia. Un esfuerzo casi inexistente e inversamente proporcional a lo que antes (de Google) era buscar información entre libros y enciclopedias impresas. 

Google, facilitó el acceso a la información dejando atrás a otros portales . ¿El secreto? Un algoritmo capaz de ser un nexo eficaz entre una demanda y una oferta de información. Según se describe en su portal Google, tiene como misión “organizar la información del mundo y hacer que sea útil y accesible para todos”.  Sin lugar a dudas, una misión que se desarrolla en gerundio cuando vemos que ocupa un 74,56% de cuota mundial de mercado en junio de 2019 según Netmarketshare y en latinoamérica es el más usado alcanzando casi el 90% de los usuarios de internet.  

A pesar que el Buscador indexa por página, más de 10 resultados que refieren a un término de búsqueda ingresado en la barra superior; la mayoría de los usuarios no pasamos de la segunda. Es hábito, cambiar el término de búsqueda dejándole al algoritmo el trabajo de entregarnos lo que necesitamos.  En la primera página de Google es donde encontramos el mayor tráfico de usuarios ávidos de saber. Surge entonces la necesidad de comprender cómo es que la información llega a ser parte de las primeras páginas y a la vez fuente de información para la mayoría de los usuarios que están en Google.

La estructura del exitoso buscador se compone por un sector pago: SEM, Search Engine Marketing en el que para posicionar un término de búsqueda hay que desarrollar una campaña. El anunciante puede competir con otros aspirantes segmentando por palabras claves y geografía.  Otra forma de posicionar contenidos es uno no pago: SEO, Search Engine Optimization, donde el esfuerzo de posicionamiento está atado a seguir estructuras técnicas y de generación de contenidos de manual, otorgados por el mismo buscador para explicar cómo deben generarse esos contenidos con la promesa tácita de que si se siguen las reglas, se genera una mejor posición de contenido en el buscador y por ello, tráfico a la página web. Las técnicas requeridas para esta última son laboriosas y sinérgicas, deben contar con especialistas SEO / SEM, programadores y  generadores de contenido. Una estructura que por lejos, es económica y que suele ser ocupada por los grandes medios de información. Portales que además de generar contenido constante, tienen capacidad económica para sostener la estructura. 

Otra forma de aparecer en la primera página es Wikipedia que se autoreferencia como “una enciclopedia libre,nota 2políglota y editada de manera colaborativa. Administrada por la Fundación Wikimedia, una organización sin ánimo de lucro. Sus más de 50 millones de artículos en 300 idiomas han sido redactados en conjunto por voluntarios de todo el mundo,5”. Lo que sin duda la hace un sitio web referenciado y referente por los usuarios de internet. Ergo Google, lo posiciona en un lugar privilegiado (primer view en el buscador, a la derecha) reflejando el contenido que realizaron los colabores de la enciclopedia digital.

GOOGLE NO GENERA CONTENIDO, LO ARBITRA Y LO HACE MÁS O MENOS VISIBLE. Si se siguen las reglas; éste prioriza al contenido que cumpla los parámetros técnicos para que su algoritmo, pueda “leer” la información. Generando una posición política en sí misma donde reinan en posición privilegiada los portales más visitados y fuertes en estructura; sin posibilidad de cuestionar la veracidad o tergiversación del contenido que ofertan. Podemos decir entonces que el algoritmo posiciona más que un contenido, posiciona líneas editoriales. Un ejemplo de esto es cuando escribimos el término “Cristina”; los primeros resultados son ganados por La Nación, Clarín e Infobae. Medios opositores al gobierno sesgan y forman opinión. Google y su algoritmo pasan del intento de neutralidad a priorizar a los medios con mayor tránsito y estructura.

                                    Captura en Google referida al término “Cristina”cerca de , según posición orgánica en Google. 20.08.202. 

POR QUÉ GOOGLE NO TIENE RAZÓN NI TAMPOCO LA VERDAD. 

El 6 de Agosto de este año, pude observar a través de Google Trends cómo el término de búsqueda asociado a la entidad vicepresidenta de La Nación fue tendencia en relación a los 30 últimos días, tomando como fecha de búsqueda el 20 de Agosto con geografía, Argentina. La tendencia de búsqueda según ambito.com refiere a que la ex presidenta de la Nación notificó a Google ordenando “la pericia informática para identificar el origen de la publicación que la describió como “Ladrona de la Nación Argentina» escrito desde el anonimato de un editor de Wikipedia; y que alcanzó una mayor visibilidad por la posición que tiene la enciclopedia digital en Google. 

                           Gráfico Google Trends, búsqueda realizada el 20 de Agosto 2020

LA NOTICIA EN SEGUNDO PLANO.

Las consultas relacionadas en torno a “CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER”, fueron “cristina kirchner ladrona”, “google cristina kirchner ladrona”, “cristina Kirchner chorra” entre otras. Las consultas perdieron el foco de la noticia que era una orden de peritaje a la empresa norteamericana para identificar el origen de la edición de Wikipedia. El foco de la noticia viró desde el espacio digital al “mundo real” a tal punto que se realizaron remeras, carteles con el lema “Google tiene razón” que además de ser el estandarte de movilizaciones, generó a su vez artículos, como el de La Nación con el titular: “Marcha 17A: «Google tiene razón» y otros peculiares carteles de la manifestación” que por otro lado, lo vuelve a posicionar en el primer resultado de búsqueda generando una especie de sentido común; más aún cuando damos por hecho que los usuarios no pasan más allá de la segunda página.

Cabe preguntarse entonces: ¿Qué hubiese sucedido si Wikipedia hubiese estado en la tercera página? Seguramente no hubiese existido tal revuelo mediático digital que impulsó movilizaciones, como seguramente nadie se hubiese percatado de un artículo de poco alcance; de la misma manera Cristina no hubiese ordenado un peritaje. Y aunque todas estas respuestas están basadas en un supuesto que no sucedió sí tengo una pregunta de la que aun no tengo respuesta: ¿Habrá llegado el momento de decirle a Google que ya no basta con que su misión sea organizar la información del mundo y hacer que sea útil y accesible para todos; sino que arbitre los contenidos sirviendo una pluralidad de líneas editoriales en las primeras posiciones?

24 comentarios en “Google no tiene razón, tampoco la verdad”

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